Piden en el 100 Montaditos a nombre de «un bukake» y evacúan a la camarera que avisó por megafonía

Piden en el 100 Montaditos a nombre de «un bukake» y evacúan a la camarera que avisó por megafonía

La llamada pudo oírse en los bares contiguos, lo que provocó un efecto estampida.

Los hechos tuvieron lugar el miércoles pasado en una de las cervecerías de la popular cadena, ubicada en la localidad onubense de Islantilla. La camarera, que ha preferido mantenerse en el anonimato, se encontraba en la barra del restaurante avisando por megafonía a los clientes por sus nombres para la recogida de pedidos, en ese momento tomó el ticket de una de las comandas y acercándose al micrófono leyó en voz alta “un bukake, por favor”, sin saber que estaba siendo víctima de una broma perpetrada por alguno de los comensales que facilitó un nombre falso.

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“No podía creerlo, fue decirlo y ver como un montón de tíos corrían hacia mí con el pene en la mano tocándose como si machacaran ajos en un mortero” declaraba la camarera. Según testigos presenciales, hubo gente que se vio «salpicada» por el incidente, como fue el caso de Aitor Tilla, un turista Bilbaíno que se dispuso a recoger su pedido justo en el momento de la mascletá, “como los miércoles siempre hacen promociones pensé que mi montadito venía con salsa de yogur griego de regalo, vamos que mojé las patatas y hasta me chupé los dedos” confesaba.

La misma suerte corrió una pareja de recién casados que entró en el local por recomendación de unos amigos. “Cuando entramos y vimos el panorama enseguida comprendimos por qué lo llaman el 100 Montaditos, mi mujer quiso quedarse para hacer un menú degustación, pero nos fuimos porque sólo los tenían de huevos con chorizo y a mí después me dan ardentías” afirmaba el marido.

“Aquello parecía la rueda de prensa de un futbolista, pero aquí los micros escupían”.

Uno de los detenidos, Tomás Turbado, testificó que “estaba en La Sureña tomándome unas cervezas con los colegas y de repente escucho por los altavoces a una muchacha pidiendo por favor un bukake, yo que hacía tres meses que no gratinaba el mollete pues cuando oí aquello se me puso el cíclope como un calcetín lleno de arena y allí que me fui”.

El vigilante de seguridad pasaba por la zona cuando escuchó el alboroto y acudió a socorrer a la camarera abriéndose paso entre aquel «baño» de multitudes. “Vi que estaba en apuros y no lo pensé, entré y la saqué en brazos hasta ponerla a salvo. La pena fue que acababa de estrenar el uniforme y me dejaron la camisa con más churretes que el chiquillo de un melonero” declaraba Salvador Manchado, héroe indiscutible de este suceso.

Los detenidos han sido condenados a retirar todos los preservativos usados de las playas de la zona y la víctima compensada con un fin de semana gratis en un spa, aunque le dijo al director del centro que “masajes los que quieras, pero los baños con leche de coco se los das a tu prima”.

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