Kiko Rivera pregunta si por los años que lleva tocándose los huevos tiene ya derecho a paro

Kiko Rivera pregunta si por los años que lleva tocándose los huevos tiene ya derecho a paro


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«Tengo mucha experiencia y digo yo que algo me pertenece»

Kiko Rivera consultaba recientemente en Twitter si por todos los años de tocarse los huevos a jornada completa tiene algún derecho a paro. A sus 36 años, el hijo de la tonadillera Isabel Pantoja acumula 4 días y media mañana cotizados en la Seguridad Social gracias a su carrera como cantautor. Tras la cancelación de su gira internacional por culpa del coronavirus, el artista busca ahora otras fuentes de ingresos. “Con los conciertos no me llega para el paro, pero tocándome los huevos a dos manos tengo mucha experiencia y digo yo que algo me pertenece” declaraba la leyenda viva del reguetón. Minutos más tarde, la Tesorería General de la Seguridad Social le respondía desde su cuenta oficial de Twitter que palparse las gónadas es un concepto no cotizable, pero que le otorgará una ayuda si con ello deja de sacar discos.

Desoyendo la propuesta de la TGSS, Kiko Rivera nos torturará una vez más con sus ruidos y ya se encuentra componiendo nuevas canciones desde su estudio, “no puedo privar al público de mi arte, es como si a Beethoven le hubieran dicho que parara, jamás habría pintado Las meninas”. Para este nuevo disco busca sorprender, su inspiración nace de referentes como el sonido que produce el váter al tirar de la cadena o el que resulta de pisar una mierda como un piano.

Si su música fuera religión sólo rezaban los sordos

Su compromiso con la música va más allá de lo meramente compositivo y prueba de ello es que ha contratado a una profesora de baile y canto para desarrollar todo su potencial. Según la docente Sibrinka Sespetronka, “bailando tiene la misma cintura que un huevo duro y canta menos que un grillo con un flemón, pero si consigo que afine una nota aunque sea sin querer… habrá valido la pena”.

Su club de fans solicitaba a través de Facebook alguna partitura reciente como adelanto de su nuevo trabajo, a lo que Kiko Rivera contestó adjuntando un parte médico y añadía “la más reciente que tengo es ésta, el traumatólogo me dijo que fue una partitura de ligamento, me la hice jugando al fútbol pero ya estoy recuperado. Gracias por vuestro cariño”. Sin lugar a dudas, su talento ha sido heredado genéticamente pero por parte de padre, porque debe tener los cojones toreros para que siga sacando discos cuando sus canciones son más desagradables que un retrato robot de Rossy de Palma.

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