El rey emérito desde Abu Dabi: «Estoy disfrutando mucho de los pinchitos morunos pero también de la gastronomía»

El rey emérito desde Abu Dabi: «Estoy disfrutando mucho de los pinchitos morunos pero también de la gastronomía»

Para conmemorar su llegada, Emiratos Árabes acuñará una edición especial de monedas de chocolate con la cara de Don Juan Carlos.

Hace días nuestro rey emérito, Don Juan Carlos de Borbón, anunciaba su retirada a la capital de los Emiratos Árabes para disfrutar de su jubilación tras décadas de incorruptible servicio como Jefe del Estado español. Hasta allí se desplazó Sátira News para narrar en exclusiva cómo está siendo su nueva vida.

Ataviado con turbante y telas de seda nos recibía el rey emérito en su imponente palacio, rodeado de un harén de 50 mujeres dispuestas a complacer cada uno de sus caprichos. “La acogida ha sido increíble, ya tengo hasta otro título nobiliario. Ahora soy el Sultán Robabád Loheuroh, aunque los jeques me pusieron hace años el mote de Alí Babá, no sé por qué… ¡Por cierto!, hablando del tema, ¿sabéis a quién le han puesto mote?”. Movidos por la curiosidad no tuvimos más opción que preguntar a quién, a lo que Juan Carlos agarrando sus genitales respondió: “¡A mi cipote!” mientras se partía de risa.

Luego nos invitó a conocer los jardines de palacio, donde cuenta con una pista privada de carreras de camellos. “Lo de las regatas aquí no tiene tirón, pero estos bichos me tienen enganchado, venid que os enseño a mi semental”, decía mientras señalaba a uno de los animales. “Este campeón se llama Bribón, como mi barco, el tío es más rápido que un soltero limpiando la casa” comentaba orgulloso.

El monarca se encuentra totalmente integrado en las costumbres del pueblo árabe, aunque confiesa que lo de rezar agachado a cuatro patas no termina de verlo. “¡No, no, no! por ahí sí que no paso, que lleva uno toda la vida poniendo a mujeres mirando pa´Cuenca para que ahora me pongan a mí mirando pa´La Meca” exclamaba con rotundidad. “Pero oye, que hay cosas a las que me he adaptado desde el principio. Por ejemplo los pinchitos morunos me encantan, es un no parar, o también la gastronomía, cuando voy de tapas suelo pedir mucho el salpicón de morisco”.

Mientras paseábamos por las instalaciones recibió una llamada, tras hablar un par de minutos separándose el teléfono de la oreja y situándolo frente a su boca gritó “¿Por qué no te caaallaaaas?”. Sorprendidos por su reacción nos quedamos en silencio, a lo que en tono tranquilizador nos explicó “No pasa nada, era Sofía, que nos estamos divorciando, o como dicen aquí los árabes chao chochín”. Uno de nuestros redactores osó corregir al monarca con un “Don Juan Carlos, eso es en chino”, a lo que el rey respondió “po atríncame el pepino” soltando una carcajada y dándonos codazos.

A pesar de que por su naturaleza campechana derrocha buen humor, estar separado de la familia real le produce mucha tristeza, sobre todo por sus nietos, en especial Froilán, con quien mantiene una relación muy estrecha “Hoy precisamente llega a la ciudad a pasar el fin de semana, cuando supo que tenía un harén y camellos se volvió loco de ganas por venir aquí a montar… sale al abuelo. Además tiene que estar al caer, se ha pillado un Blaj Blaj Khar y llega ahora en alfombra voladora” comentaba loco de contento.

Llegando al final de nuestra entrevista, mientras pellizcaba el trasero de las concubinas cuando pasaban por su lado, el monarca comenzó a contar chistes y anécdotas a cuál más graciosa. “El otro día fui a acostarme y apretando la bombilla de la lámpara de la mesita de noche salió un genio, que por lo visto aquí es algo muy normal, total, que el tío me reconoció y me dice que como llevo toda la vida viviendo a cuerpo de rey que sólo me concede un deseo. Claro, yo no dudé, y le dije ¡quiero zumbarme a la Corinna! Debo pronunciar como si tuviera la boca llena de migas porque aparecí en el suelo boca arriba al lado del frigorífico y mirándolo le digo ¿esto qué cojones es? y me responde ¡Coño lo que me has pedido, quiero tumbarme en la cocina!” compartía el monarca entre risotadas.

Un WhatsApp de Froilán puso el cierre a nuestra visita, el rey emérito se levantó de un salto y dijo “ya está aquí, os dejo que voy a llevarlo a un club a las afueras de la ciudad, La Pezuña de Camello se llama, hacen las comidas más ricas de Abu Dabi” mientras nos guiñaba un ojo.

Haciendo toda una demostración de humildad nos acompañó hasta la salida de palacio, pero allí fuimos conscientes del chocheo que Don Juan Carlos empieza a padecer. Saludando efusivamente con una mano voceó “un saludo para Callejeros Viajeros” y añadía “¿esto cuándo sale?”

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