Consejos del Rey Don Felipe para aliviar los efectos del síndrome postvacacional y afrontar la vuelta al trabajo

Consejos del Rey Don Felipe para aliviar los efectos del síndrome postvacacional y afrontar la vuelta al trabajo

El monarca nos cuenta en exclusiva cómo mantener una actitud positiva y gestionar el estrés.

Cada año la Familia Real disfruta de unas modestas vacaciones (sólo 1.300.000€) en las que cargan las pilas tras meses de arduo trabajo al servicio de todos los españoles.

Su Majestad el Rey Don Felipe VI, sobre quien recae la mayor responsabilidad del país y cuya agenda está más apretada que un pedo en la primera cita, confesaba haber sufrido en sus carnes varias veces el tan desagradable síndrome postvacacional. “Antes, la vuelta a la rutina se convertía en una tortura, la Leti me lo notaba y trataba de animarme pero había días en los que estaba tan decaído que hasta se me quitaban las ganas de comprar veleros”.

Los síntomas pueden manifestarse de diferentes maneras, como por ejemplo apatía, ansiedad, falta de energía o sensación de hastío. Nuestro monarca, tras años de introspección, ha conseguido encarar la incorporación a sus labores con una actitud positiva y a continuación nos cuenta cómo lo hace para que tú también puedas lograrlo.

“Lo principal es tomarse la incorporación con mucha calma, en mi caso no suelo diferenciar muy bien si estoy de vacaciones o trabajando, por eso los primeros días me quedo en la cama hasta las doce del mediodía para no estresarme demasiado. Si me levanto y veo que me agobio pues me vuelvo a acostar hasta que se me pasa”.

“Algo fundamental es establecer una rutina de trabajo, cada día tras un buen colacao con chococrispis, mis súbditos me visten de rey, me ponen un montón de chapas de colorines y medallas y me siento en mi despacho. Luego cojo un folio en blanco y saco mi caja de Alpinos para pintar cosas bonitas, en ese momento unos señores me hacen fotos como si estuviera firmando cosas importantes y ahí termino mi jornada laboral”.

“Es importante desconectar después del trabajo para afrontar el día siguiente con buena actitud. A mí por ejemplo, después de una cabezadita de dos horas, me gusta montarme en mi avión privado y sobrevolar Madrid. A veces abro la ventanilla y escupo a los comunistas, otras me siento al lado del piloto y toco los botones, echo unas tardes super buenas. Quien no tenga un avión pues que se dé una vuelta en su yate o que vaya a Baqueira a esquiar, soy consciente de que no todo el mundo tiene un sueldecito como los 250.000€ que saco cada año del bolsillo de los españoles”.

Ya no tienes motivos para llegar a tu trabajo tras las vacaciones y que todos tengan que aguantar tu mal humor, haz caso a nuestro rey que si de algo sabe un Borbón es de vivir la vida.

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