Bronca monumental entre Enrique Ponce y Ana Soria que acaba con presencia policial

Bronca monumental entre Enrique Ponce y Ana Soria que acaba con presencia policial

Los testigos que presenciaron los hechos alertaron a las autoridades

La popular pareja formada por Enrique Ponce y Ana Soria cenaban el sábado pasado en uno de los Burger King de la capital andaluza. Tras acabarse su menú King Junior Meal, Ana Soria pidió permiso a Enrique Ponce para jugar un rato en el parque infantil de la hamburguesería mientras que él iba al baño y pagaba la cuenta. Una vez el torero finalizó se dispuso a recoger a su novia la cual estaba a punto de tirarse por el tobogán, fue entonces cuando según los testigos comenzó la bronca entre ambos. “¡Chiquilla, tírate ya que tu padre te quiere en casa antes de las once!” exclamaba el diestro, a lo que Ana Soria a gritos respondía “¡No quierooo! Déjame o no te invito más a mi cumpleaños”. La situación empeoró hasta tal punto que los comensales comenzaron a desalojar el local y fue necesaria la intervención de la policía nacional para sacar a Ana Soria del interior de uno de los tubos de colores en los que se escondía.

“La verdad es que no sé cuánto más voy a aguantar esta situación. El otro día se me cogió un berrinche porque le conté que los reyes son los padres, pero luego la llevé al parque y se le pasó cuando le enseñé a montar en bici. Ya le he quitado uno de los ruedines pero para el otro todavía es pronto porque le cuesta un poco girar a la derecha” confesaba Enrique Ponce.

”Lo peor de hacer viajes juntos es que no para de preguntar si falta mucho y que tengo que parar cada dos por tres porque se hace pis”

El mes pasado la pareja ya pasó por otra crisis cuando ella se perdió mientras hacían la compra en el Carrefour. “Es que no puedes despistarte ni un segundo, estaba mirando los tintes para el pelo cuando sin saber cómo desapareció. Corriendo avisé a seguridad que comunicó por megafonía que una muchacha rubita con un vestido blanco se había perdido y que atendía al nombre de Ana. Al final resultó que se había metido en la tienda de mascotas porque vio un cachorrito en el escaparate que tuve que comprarle porque se puso a patalear y no estaba para más disgustos”

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